Hay cierto episodios de cuando era pequeña que se han quedado grabados en mi retina y que al recordarlos me hacen volver a sentir las mismas emociones, como por ejemplo: Las celebraciones de Año Nuevo siempre se realizaron en mi casa, a ella llegaban mis tios (hemanos de mi papá) con todos mis primos, eramos cientos, bueno al menos a mi me parecía eso, la casa llena de gente que casi no se podía caminar. Cuando nos sentabamos a cenar todos hablaban al unísono y las fuentes pasaban de un lado para otro, peligrando que a alguno le quedara de sombrero, asemejábamos una gran familia italiana, pero lo mejor estaba por venir cuando se acercaban las doce, todos nos preparábamos para recibir el nuevo año, las mujeres dejaban de lado los delantales, mis primas y mi hermana que eran lolas en ese entonces se retocaban el maquillaje y los hombres preparaban las copas para el brindis, mi abuelita buscaba su pañuelo para bailar el primer pie de cueca del año con mi padre después de escuchar el himno nacional, lo que formaba parte de una tradición familiar, la que gracias a Dios no se ha perdido hasta hoy. Los más pequeños nos entreteníamos tirando petardos, voladores, quemando pulgitas, encendiendo estrellitas y corriendo de aquí para allá.
Muy bellos recuerdos
Priscila Martinez Ordenes
viernes, 27 de agosto de 2010
Ejercicio Intertextualidad Los tres chanchitos
Había una vez tres chanchitos muy traviesos que vivían en el bosque, pero no podían estar tranquilos porque había un lobo que siempre los persiguía para comerselos, por lo que decidieron cada uno construir una casa yasí salvarse de las garras del lobo.
El más pequeñito construyó una casa de paja para demorarse menos y salir a jugar pronto, el del medio la hizo de madera y en cuanto la terminó se fue a jugar con su hermanito pequeño, sin embargo el mayor de los tres la realizó de ladrillo y les decía "ya verán como viene el lobo y les derrumba la casa", pero los otros dos chanchitos no lo tomaban en cuenta y se burlaban de él.
Un día mientras los tres cerditos jugaban en el bosque apareció el lobo, al verlo corrieron a esconderse a sus respectivas casas, entonces comenzó a perseguir al hermano menor el cual se refugio en su casa de paja y comenzó a soplar, pero el lobo estaba tan viejo que por tanto soplar empezó a sentirse mal, un poco mareado al principio luego le faltaba el aire, de pronto sin decir agua va, cayó derrumbado al suelo. Los chanchitos que estaban mirando todo lo que acontecía con el lobo, no sabían que hacer, pudo más su curiosidad y salieron de sus casas, al principio con temor, pero una vez que constataron que el lobo yacía inerte sobre la hiedra, se sintieron felices porque no los volvería a molestar y comenzaron a bailar y saltar de alegría.
Pero el lobo no estaba muerto, como ellos creían, sino que sólo estaba simulando y cuando vió que los chanchitos se sentían confiados, se abalanzó sobre ellos y ¡ZAS! de tres mordiscos se los comió.
El más pequeñito construyó una casa de paja para demorarse menos y salir a jugar pronto, el del medio la hizo de madera y en cuanto la terminó se fue a jugar con su hermanito pequeño, sin embargo el mayor de los tres la realizó de ladrillo y les decía "ya verán como viene el lobo y les derrumba la casa", pero los otros dos chanchitos no lo tomaban en cuenta y se burlaban de él.
Un día mientras los tres cerditos jugaban en el bosque apareció el lobo, al verlo corrieron a esconderse a sus respectivas casas, entonces comenzó a perseguir al hermano menor el cual se refugio en su casa de paja y comenzó a soplar, pero el lobo estaba tan viejo que por tanto soplar empezó a sentirse mal, un poco mareado al principio luego le faltaba el aire, de pronto sin decir agua va, cayó derrumbado al suelo. Los chanchitos que estaban mirando todo lo que acontecía con el lobo, no sabían que hacer, pudo más su curiosidad y salieron de sus casas, al principio con temor, pero una vez que constataron que el lobo yacía inerte sobre la hiedra, se sintieron felices porque no los volvería a molestar y comenzaron a bailar y saltar de alegría.
Pero el lobo no estaba muerto, como ellos creían, sino que sólo estaba simulando y cuando vió que los chanchitos se sentían confiados, se abalanzó sobre ellos y ¡ZAS! de tres mordiscos se los comió.
viernes, 20 de agosto de 2010
Acerca de mi
El vigésimo tibio amanecer del mes en que la selva de cemento queda vacía de aquel año precedente al caos y terror nacional, vi la luz.
Transcurrían los juegos, las muñecas, el inicio del saber como una mañana de primavera. Fue así como comenzaron los cambios, el despertar de una flor que desea mostrar su hermosura al mundo, todo era paz, todos los sueños intactos aún.
Después de transcurrido16 soles, la semilla de la vida germinaba en mi ser, fue una de las tantas épocas difíciles que me ha tocado vivir, recriminaciones, llantos, sentimientos encontrados, el mundo sobre mi espalda, sueños destruídos, caos familiar.
En pleno otoño, cuando ya se acerca la oscuridad del frío invierno, del año en que volvió la democracia a nuestro país, escuché su llanto como un trinar de pájaros por primera vez. Como un océano la emoción me embargó, fueron sensaciones nuevas al ver la luz en sus ojos, esa luz que me daba fuerzas para seguir creciendo, al ver aquel frágil capullo que acunaba en mis brazos y que demandaba todo mi tiempo y atención.
Duros golpes hicieron que perdiera el rumbo y duros golpes trataron de quebrarme, sin embargo me he levantado, me he erguido y seguido mi camino, ¿bien o mal? eso sólo el tiempo lo dirá.
Hoy 3 soles alumbran la madurez de mi vida, risas, ternura, calor me entregan y quien me acompaña en este peregrinar le ha dado al fin el sentido correcto al cauce errante que alguna vez mi vida tomó.
Transcurrían los juegos, las muñecas, el inicio del saber como una mañana de primavera. Fue así como comenzaron los cambios, el despertar de una flor que desea mostrar su hermosura al mundo, todo era paz, todos los sueños intactos aún.
Después de transcurrido16 soles, la semilla de la vida germinaba en mi ser, fue una de las tantas épocas difíciles que me ha tocado vivir, recriminaciones, llantos, sentimientos encontrados, el mundo sobre mi espalda, sueños destruídos, caos familiar.
En pleno otoño, cuando ya se acerca la oscuridad del frío invierno, del año en que volvió la democracia a nuestro país, escuché su llanto como un trinar de pájaros por primera vez. Como un océano la emoción me embargó, fueron sensaciones nuevas al ver la luz en sus ojos, esa luz que me daba fuerzas para seguir creciendo, al ver aquel frágil capullo que acunaba en mis brazos y que demandaba todo mi tiempo y atención.
Duros golpes hicieron que perdiera el rumbo y duros golpes trataron de quebrarme, sin embargo me he levantado, me he erguido y seguido mi camino, ¿bien o mal? eso sólo el tiempo lo dirá.
Hoy 3 soles alumbran la madurez de mi vida, risas, ternura, calor me entregan y quien me acompaña en este peregrinar le ha dado al fin el sentido correcto al cauce errante que alguna vez mi vida tomó.
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